23 de enero de 2018

LA VIDA ME VIOLÓ CUANDO ELLA QUISO

Sus vértigos me queman.
Ya no aprecio su adentro, hecho de barda
y de altiplano.

La vida es complicada, seco viento de ramblas.
El bosque ha perdido su vegetal horizonte
¿a dónde van los monos y los zorros?

Tiro el reloj,
miro a Nuba a los ojos. Busco en ellos
una híbrida experiencia de la vida. 

La vida me violó cuando ella quiso.


18 de enero de 2018

LA NIEBLA

Se apiñaron los años bajo la piel reseca
por las justas veredas. Ya no crece la hierba.
Las lágrimas del tiempo destejen los parajes
que recorrió la luz primera con su arado.

Bajo el embozo sólo van quedando señales
cada vez más antiguas como casas perdidas
de un pueblo no descrito, borrado gradualmente.
El horizonte cierra sus ojos en la niebla.


14 de enero de 2018

LAS PREFERENCIAS ERÓTICAS

¿Quién fui? Pude ser cualquiera.
¿Mi nombre? Pudo ser del aire. Pudo ser el
aire.
Marco Antonio Campos


Los ramajes obstruyen las veredas
del bosque humano.
Ninguna entrega por encantamiento
o absorción desde el otro permanece.

Si esencia del vivir es el afán
de aumentar los latidos,
has de aprender
renovada emoción y perspicacia.

Nada dura una vida, si se alarga.
Todo cambia. El amor tiene su código
como la creación en polvo de hombre
que funde más allá, fiel a sí mismo.

Si el amor es el acto más total
y delicado
quedará reflejada en él la índole
de la persona que ama.


3 de enero de 2018

VIVO Y MUERO EN CARMEN

He de hacer nueva senda cada día.
También se ahoga el río en su rutina
de pensar que es distinto siendo el mismo.
Defiende su camino toda vida
a la que espera el mar inexorable.

Nada importan las hojas del pasaje
si los árboles baten el silencio,
los pájaros no existen ni la orilla
y las sombras resguardan a la nada,
la nada que revela toda senda.

Temo pensar que vivo y muero en Carmen
incrementando el ciego vacío del arroyo.


31 de diciembre de 2017

LA CARNE SE VA HACIENDO SOLEDAD

La carne se va haciendo soledad.
Poda el aire con tristes bocanadas
la euforia de la piel que hundió el olvido.

Una estrechez ruidosa de naranja
exprimida el aliento dosifica
y reseca las palmas de las manos.

Se quedaron atrás tantas vivencias,
tanto estremecimiento hecho vacío,
que el cuerpo se tornó inhabitable.

Cómo permanecer es la tarea
con las puertas cerradas por el viento
y pájaros sin vuelo en los tobillos.