18 de mayo de 2018

CONCIENCIA DE LA NADA Y EL VACÍO

Desde nada y vacío
yo vine al mundo,
un mundo de palabras.

“Período de oración”, jadeaba mi madre
mientras abría huesos para dar luz al grito
que forjó los sonidos de mi primera frase.

El reloj no obedece las leyes ni los códigos
de seres que no sean
el puro resbalar en la palabra.

Y aquel fluyente instante, que era yo,
articularse quiso en universo
consistente de símbolos que otorgara quietud
al deslizarse inquieto que nos tiene.

Nací de madrugada en el mercado
difícil de las voces.

Mis sustantivos tuve que escoger:
obra, mujer y muerte, que congregaron otros:
soledad, sueños, ojos y ternura.

Querían su adopción, el seno acogedor
de un discurso constante,
coherente, sembrado de sus verbos,
conjurando a pronombres y adjetivos.

Pero se despistaban conmigo sin saberlo
por los vericuetos de un aliento
salpicado de dudas,
arrastrado por lluvias amarillas
como un retrato ajado y desteñido.

Al tiempo y la palabra
llegué queriendo ser eternidad.

Pero, al fin, quedó sólo un círculo cerrado,
la conciencia de nada y del vacío,
el invierno callado de un silencio sin límites.


15 de mayo de 2018

CONSTRUCTORES DE ALGO QUE SE MUERE

Son distintas etapas de la vida
y las quieres juntar.
Ni regresan ni son las estaciones
de un año repetido.
Si resbala la lluvia de este otoño,
si confundes los vientos de aquel marzo,
si escondiste en tu piel algún septiembre
y te doblegó el frío en primavera
nada queda de aquello que expiró
como un orgasmo salvo el ruido de algún nombre.
Somos especialistas de aparentes recuerdos,
constructores de algo que permuta y se muere.


10 de mayo de 2018

DOS FANTASMAS Y UN POETA

Ñoras pusimos
en nuestro aniversario, en la comida
que un viejo amor guisó con fantasías
del hombre y la mujer.

Cambiaron los balcones y las calles,
vivimos dos ciudades
como quien vive un cuento.

Vestidos o desnudos pensamos la ternura
para una vida breve.

Si miro a los amigos
que marcharon dejándome su hueco
me grita su silencio. Y, sin embargo,
aprendo que este tiempo
es el mío, contigo aún en la ternura
precaria que pensamos.

No sé si tras las sábanas
se esconden dos fantasmas y un poeta.

Pero sí sé, -es corta la memoria-
que la ternura es manos que guisan su alimento
y labios que hoy se rozan
con la clara conciencia de su fragilidad.


6 de mayo de 2018

EL TRES

Hay que pensar la esencia
del lenguaje,
desde la correspondencia,
como habitación del hombre.
M. Heidegger
  
Creíste que el tres pondría
muralla de metal
donde el café situara
las coordenadas de la vida.

Pusiste alambrada de pasos
huidizos, sonrisas forzadas
en pasillos sin alma
donde sembraron
vereda las palabras.

Las palabras son puentes
que se abren para que pasen
los barcos y descarguen en los puertos
su carga variada de nubes grises.

Almacenan los recuerdos
en los fonemas del tiempo
y disuelven,
como azúcar, en sus sílabas
el acento amargo, cruel
e inexorables de los días.

Pero tú pensaste un tres
como dique de cemento
que pusiera freno al devenir del agua
y te quedaste varada
en un inhóspito paisaje
sin martes,
sin ciego
que marcara los días de la semana,
sin café descafeinado
ni zumo de naranja.

Dejaste sólo que tus cavilaciones
alimentaran pesadillas sin dueño.

Yo, por mi parte, seguí
el ritmo sin reloj de mis pisadas,
descansando en el sillón
de mi memoria y alejando de mí,
como siempre, el aullido
sin rumbo de los perros.